Magia de los Dioses Antiguos
La Magia de los Dioses Antiguos es poder anterior a la libertad humana. Puede alcanzar Cuerpo, Tiempo, Memoria y Función a la vez, pero su propia plenitud constituye el peligro: el hechicero deja de ser el autor del acto y se convierte en un recipiente por el que habla una fórmula más antigua.
Poder sin autor humano
La escuela llamada Magia de los Dioses Antiguos se sitúa por encima de las combinaciones humanas ordinarias porque alcanza casi todo el Ciclo prehumano: Cuerpo, Tiempo, Memoria y Función. Lo que le falta es tan importante como lo que contiene. No incluye de forma natural la libre Voluntad humana ni el Alma. Por ello, la fuente presenta la intervención divina no como una versión más fuerte del lanzamiento de hechizos, sino como un retorno a una arquitectura más antigua en la que la Función cósmica puede actuar sin preguntar a un sujeto humano qué elige.
Sus canales activos corresponden a las tradiciones divinas primordiales o deformadas conservadas en la religión posterior: Sol y Ley para Apolo; vino, locura e interpretaciones posteriores asociadas al hielo en torno a Dioniso/Gal'Terus; absorción y la Estrella en torno a Cibeles/Kebela. Las operaciones son igualmente amplias: imponer orden radiante y votos, producir estallidos extáticos de genio o locura, o plegar campos y formas en procesos de absorción. No son módulos técnicos ordinarios que puedan reproducirse sin peligro mediante el estudio. Se parecen más a permitir que un patrón primordial utilice un cuerpo humano como abertura.
El precio es convertirse en recipiente. Cuanto más se abre el canal, menos espacio queda para que el hechicero siga siendo sujeto. El habla se convierte en «el habla del dios»; la intención personal es sustituida por revelación, frenesí, mandato o apetito. La fuente afirma explícitamente que la escuela puede reforzar muchas capacidades mágicas a la vez precisamente porque el poder ya no es generado ni organizado solo por el humano. Por eso, los escasos recipientes divinos pueden producir acontecimientos de escala milagrosa mientras pierden la humanidad que normalmente decidiría para qué sirve el milagro.
La historia religiosa de Aurelion complica aún más la escuela. La tríada élfica olvidada y el posterior Triunvirato humano no se corresponden de manera exacta; los nombres y las doctrinas posteriores pueden ser deformaciones, supervivencias o reescrituras políticas de fuerzas más antiguas. Esa ambigüedad pertenece a las Leyendas y la teología, no al núcleo mecánico. En términos mecánicos, la Magia de los Dioses Antiguos conserva la misma advertencia: acceder a más partes del mundo antiguo no hace más libre a un mago. Lo hace más compatible con una época anterior a que la libertad fuera la ventaja humana definitoria.