Hatifnafts
Los Hatifnafts son Memoria humana que sobrevivió a su propio cuerpo. Mediante pacto dorado, anclaje esférico y Tiempo sustituido, una persona queda desplazada del ciclo mortal y se convierte en una presencia condicional: en parte espíritu, en parte instrumento cívico.
La persona que queda después
Los Hatifnafts son lo que sucede cuando el deseo de inmortalidad logra conservar la parte equivocada. La taxonomía formal los llama espíritus humanos separados: seres semivivos cuyo origen está en el Contrato Dorado, el anclaje esférico y la sustitución de la salida normal del Tiempo a través de la carne. Su Ciclo conserva Memoria y Función en una especie de cuasi-Tiempo, mientras el Alma se describe como perdida o inconclusa. El cuerpo humano no se vuelve eternamente joven. En cambio, el Tiempo se redirige con tal violencia que el cuerpo queda expulsado del ciclo y la Memoria continúa sin él.
La fuente conecta expresamente esta condición con los intentos humanos de engañar a la muerte mediante un pacto con la Reina de las Hadas. Un contrato, una esfera o un ancla dorada retiene lo que, de otro modo, desaparecería. No es resurrección corriente ni depredación vampírica. El vampiro conserva un cuerpo tomando prestado de otros; el lich conserva un cuerpo muerto y un archivo personal mediante un reloj ritual deliberado; el Hatifnaft conserva Memoria humana después de que el cuerpo haya dejado de ser el centro del sistema. La inmortalidad condicional se parece, por tanto, más a un desplazamiento que a una prolongación.
Gildglade da a estas entidades un papel social. Un índice posterior del trasfondo describe a los Hatifnafts como medias almas y medias sombras que sirven a la ciudad viva como lámparas y guardias: lo que un transeúnte toma por mobiliario urbano a veces puede estar observándolo. La imagen importa porque revela la economía oculta del pacto dorado. Los nobles buscaron continuidad y se volvieron infraestructura. La historia de la era de los Reyes Blancos dice que la nobleza de Gildglade desapareció y se convirtió en «los Separados», un término que se solapa ampliamente con la categoría de los Hatifnafts, aunque la fuente no afirma expresamente que todo noble Separado sea un Hatifnaft.
Su propia cronología es contradictoria. La taxonomía racial sitúa en la Quinta Era el intento humano decisivo de producir Hatifnafts, mientras el relato general de las eras los enumera entre los resultados del formateo dorado de la libertad durante la Tercera Era. En vez de elegir una fecha, el Códice debe conservar la discrepancia. Puede reflejar una aparición temprana seguida de una formalización posterior, o simplemente dos cronologías incompatibles. En cualquier caso, la contradicción encaja con el tema: un ser producido por Tiempo desplazado queda registrado en una historia que no logra acordar cuándo entró en ella.