Micósidos
Los micósidos son colonias vivas en las que el individuo es la unidad descriptiva menos fiable: el Tiempo continúa, pero la Memoria se distribuye por la vida fúngica y la Función es sencillamente la persistencia del crecimiento.
Un pueblo sin singulares
Los micósidos obligan al Códice a preguntar si un pueblo debe estar formado por personas. La tabla del Gran Ciclo los clasifica como mutantes vivos creados por biomutación elemental. El Tiempo pasa, los cuerpos crecen y la Función conserva su coherencia, pero la Memoria es colectiva, no propiedad individual. La Voluntad no se atribuye al organismo individual y el Alma está ausente en el esquema habitual. Un cuerpo micósido puede, por tanto, actuar sin ser la ubicación última de la identidad que actúa.
La descripción más inquietante de la fuente invierte el lenguaje de la infección. Cuando un ser es invadido, dice, quizá no sea la persona la infectada por el hongo, sino el hongo el infectado por la persona. La frase importa porque cambia la dirección de la continuidad. Un humano supone que la identidad empieza dentro de un cuerpo y teme que la colonia la borre. La lógica micósida admite la posibilidad contraria: la colonia puede conservar algo de cada cuerpo que absorbe y distribuir la Memoria por un organismo mayor que ninguna boca puede reclamar como propio.
Su aparición histórica está asociada a la Marcha de los Hongos. Las esporas inundaron los bosques meridionales; los humanos quemaron los bosques durante semanas; sobre las cenizas surgieron los primeros micósidos. El material élfico anterior también registra hongos que respondían a las voces y otras distorsiones naturales dejadas por un modelado descontrolado del mundo, pero la fuente no convierte explícitamente a los micósidos modernos en descendientes directos de los elfos. La lectura más prudente es temática, no genealógica: Aurelion tiene una larga historia de naturaleza que deja de comportarse como un entorno pasivo, y los micósidos son una de sus consecuencias sociales más completas.
Esto vuelve casi cómicamente inadecuada la escala de las preguntas humanas sobre la condición de persona de los micósidos. «¿Cuál es el líder?» presupone que la Memoria, el propósito y la decisión deben concentrarse. La tabla del Ciclo responde que los micósidos casi no tienen Voluntad individual. No responde si un organismo distribuido podría poseer una capacidad de acción colectiva que la tabla nunca fue diseñada para medir. En un mundo donde los hombres rata ya cuestionan la individualidad mediante la Memoria del enjambre, los micósidos llevan el problema un paso más allá: quizá el sujeto no sea una criatura del bosque. Quizá el sujeto sea el bosque.